¿Sabemos vivir?

27 03 2015

Chaplin

Cuántos reproches nos hacemos a diario, cuánto nos remontamos al pasado y nos agobiamos en demasía por el futuro, cuántos sentimientos negativos no hemos sido capaces de alejar, cuánto desperdiciamos la oportunidad que la vida nos da de ser felices de una manera sencilla sin dar la espalda a  la realidad. ¿Cómo hacer? Lo dijo ese hombre sabio que fue Charles Chaplin:

Cuando me amé de verdad

Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier
circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora
correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre…”AUTOESTIMA”.
 
 
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y
mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy
contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es…”AUTENTICIDAD”.
 
 
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera
diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a
mi crecimiento.
Hoy eso se llama…”MADUREZ”.
 
 
Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es
ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo
para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el
momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es…”RESPETO”.
 
<p>Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que</p><p>no fuese saludable…, personas, situaciones, todo y cualquier cosa</p><p>que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud</p>egoísmo.
Hoy se llama…”AMOR PROPIO”.
 
 
Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí
de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero
y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es…”SIMPLICIDAD”.
 
 
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y
con eso, erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es la…”HUMILDAD”.
 
 
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y
preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es
donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama…”PLENITUD”.
 
 
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y
decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella
tiene una gran y valiosa aliada.
Todo eso es…”SABER VIVIR!”.
 
 
“ No debemos tener miedo de confrontarnos…
…hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas. ”

Fuente: http://www.amarseaunomismo.com/cuando-me-ame-de-verdad/





¿Quién muere?

16 01 2013

Exif_JPEG_PICTURE

—Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca.

—No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

—Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

—Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

—Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

—Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

—Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

—Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

—Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

—Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

—Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

Pablo Neruda
Fuente: http://aprenderespanholesfacil.wordpress.com





Las tres rejas

13 12 2012

¿Sabes qué hacer si una amiga te dice que alguien le contó que vio a tu novio a las once de la noche intercambiando besos con otra muchacha? ¿Terminarás la relación? Pues, no. Lee aquí:

contar secretos

Un joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de este y le dice:

 

—Escucha, maestro. Un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…

 

—¡Espera! —lo interrumpe el filósofo— ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

 

—¿Las tres rejas?

 

—Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

 

—No. Lo oí comentar a unos vecinos.

 

—Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme ¿es bueno para alguien?

 

—No, en realidad, no. Al contrario…

 

—¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

 

—A decir verdad, no.

 

—Entonces —dijo el sabio sonriendo— si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

fuente: http://aprenderespanholesfacil.wordpress.com/tag/las-tres-rejas/





Pablo “Rosca y Queque”

27 09 2010

                                                 Pablo

                                              

                                         (Ilustración: Linares)

UNA ESTAMPA CAMPESINA DE LA CUBA DE AYER.

Siento especial placer en traer a mi página pasajes de mi infancia,  entre otras razones, porque me tocó vivirla en el campo, en condiciones difíciles, muy diferentes a las existentes en las zonas rurales de la Cuba de hoy, y porque creo que en  nuestras vidas la etapa que más queda prendida en la memoria es la de la niñez, no importan las alegrías o sinsabores: las personas con quienes nos relacionamos, los lugares, los hechos…  permanecen archivados para siempre.

Y entre mis recuerdos gratos hay alguien a quien siento que le debo estas líneas, un hombre que para mí fue importante, porque siempre lo tuve como un verdadero monumento a la nobleza, la humildad y las buenas maneras, de quien aprendí que la decencia y la grandeza del alma pueden estar en cualquier parte. 

Su nombre era tan sencillo como él, Pablo.  Nadie conocía su apellido, no hacía falta. Todos lo  llamábamos Pablo Rosca y Queque.

Sordo “de cañón”, como decimos los cubanos, también le decían El Sordo, mas en tal seudónimo no había asomo alguno de burla y sí de mucho cariño.

Pablo se trasladaba por todos los campos en una yegüita enjuta y enclenque. Cuando esta se le murió, devoró kilómetros a pie, con un palo en su hombro derecho de cuyos extremos colgaban dos latas que contenían las maravillas de los chicos de la zona.

Guajiritos golosos, se nos hacía agua la boca de solo mirar una de esas latas; allí se podía encontrar las más variadas golosinas: galleticas de varios tipos, queques grandes y chiquitos, rosquitas, pan de gloria, raspaduras… 

 Era una especie de “Todo x 1”, solo que el 1 significaba centavo o, como solíamos decir, quilo. Por un quilito se podía ser dueño de un queque grande o de una deliciosa rosquita.

Este hombre, que carecía de parientes biológicos, era familia de todos.

Los de esta Isla somos hospitalarios por naturaleza, pero el campesino cubano lo es más.

En los campos de Cuba no se escatima jamás un plato de comida. Se ofrece con gusto. Y él almorzaba en cualquier casa; a fin de cuentas, era uno más en cada hogar.

Los niños cuchicheábamos entre risitas en su presencia, conocedores de que estaba privado de la audición, mas él no se sentía ofendido; lo tomaba como lo que era: “gracias” de chiquillos, y sonreía socarronamente. Se sabía querido y era consciente de su importancia.

Una vez, de tanto mataperrear descalza, se me encarnó una espina en la planta del pie. Alrededor de esta se acumuló humor abundante. Me latía horriblemente y no podía caminar.

 Llegó Rosca y Queque, y mi madre le contó acerca de mi desgracia.

Con cara de sabelotodo, auscultó mi pie. Más que pedirle, le ordenó a mi madre que trajera una tira con un hueco en el medio. Cuando la tuvo, con un gesto brusco me derribó al piso, como quien pretende atar las patas a una vaca. No hizo caso de mis súplicas ni de mis chillidos.

 Colocó una de sus rodillas sobre mi pecho para impedirme todo movimiento. Situó el pedazo de tela en la planta de mi pie de manera que el hueco coincidiera con la zona cargada de humor. Y apretó con todas sus fuerzas hasta que ¡zas!

—¡Explotó!— gritaron a coro, emocionados, mi madre, mi tío, mis cuatro hermanos y dos curiosos que andaban por allí.

 Ellos contemplaban con interés la operación de Pablo. El humor manaba como manantial.

¡Hay que sacarle la semilla!­— dijo él, lacónico.

Y sin la menor piedad continuó exprimiendo mi pie hasta que salió “la semilla”. Yo aseguro que ese día vi las estrellas y todo el sistema solar.

Pero Rosca y Queque me curó, porque poco más tarde yo caminaba como si nada.

Él era capaz de aliviar los dolores de muelas, de oídos, de garganta, “de barriga”, males de riñón, de páncreas, de huesos… Para eso estaban las raíces de jibá, apasote, mastuerzo, cundiamor, bejuco ubí, anamú… de todo había en aquellas maniguas.

Cuando sus fuerzas menguaron y ya no pudo vencer las distancias, el Estado cubano le reconoció su largo bregar como vendedor ambulante con una pensión que aseguró su vejez.

 A su humilde casa en Camajuaní iban los vecinos de la zona a visitarlo.  

Ojalá todos pudiéramos dejar a nuestro paso por la vida esa estela de cariño; quienes lo logran no están solos jamás. 





Una invitación a la ascensión

31 08 2009

Marilys Zayas, integrante de Blogueros y Corresponsales de la Revolución, me ha enviado este poema de Pablo Neruda. Considero de interés compartirlo con quienes deseen leerlo.

 Foto de Pablo Neruda

Tú eres el resultado de ti mismo 

No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque
fundamentalmente Tú has hecho tu vida.
Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de
acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.
Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu
mismo ambiente supieron vencer, las circunstancias son buenas o malas
según la voluntad o fortaleza de tu corazón.
No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con
valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y
la prueba que has de ganar.
No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate
ahora o seguirás justificándote como un niño, recuerda que cualquier
momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para
claudicar.
Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu
fracaso.
Si Tú has sido el ignorante, el irresponsable, Tú únicamente Tú, nadie
pudo haberlo sido por ti.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu
futuro es tu presente.

Lee el resto de esta entrada »





La frase del día:

12 06 2009

medio ambiente“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla, mientras el género humano no escucha.”

                                          Víctor Hugo





A mi madre

7 05 2009

Con tantos palos que te dio la vida

 y aún sigues dándole a la vida sueños

                                    Fayad Jamís

 

uca.jpg

                                     

 Quiero imaginar que desde algún ignoto paraje puedes enterarte de este pequeño homenaje que desde hace años te debo.

Quiero hacerlo pidiendo prestadas sus palabras al poeta Fayad Jamís.

Sí, porque fuiste una loca que jamás se cansó de abrir ventanas y sembrar luceros.

 Con tantos palos que te dio la noche,
tanta crueldad, frío y tanto miedo.
 

Catorce años hace que te marchaste, y todavía y para siempre cada minuto mío te pertenece. Todavía y para siempre eres una loca de mirada triste que solo sabe amar con todo el pecho, fabricar papalotes y poemas y otras patrañas que se lleva el viento.

Todavía y para siempre sigues siendo una pobre loca de esperanzas que siente cómo nace un mundo nuevo.

Con tantos palos que te dio la vida, y nunca te cansaste de decir “te quiero”.

Para que ello fuera así se necesitaba de mucha riqueza espiritual, y a ti te sobraba.

Sí, porque siempre que tu existencia lo requirió, acudiste a la fantasía para adornar tus días tristes.

Es verdad que la vida fue cruel contigo, pero es verdad también que tú sabías, como nadie, capear los temporales.

 ¡Qué tiempos tan duros te tocó vivir!  

La miseria, el desamparo y las enfermedades se empeñaron en desprender pedazo a pedazo cada parte de tu alma.

Te quitaron a tus padres primero, a tu primer hijo de un año cuando solo tenías ese, a tu esposo (mi padre) un día después de que tu hija menor llegara al mundo y, por último, perdiste a esa hija menor, que era la quinta de tu prole, cuando solo hacía diecinueve años que la habías traído a la existencia, y aún así no perdiste la sonrisa.

Lee el resto de esta entrada »