El guerrero de la lucidez

16 08 2017

Moltó transita a otra dimensión. Y qué privilegio el de quienes le acompañamos en sus batallas porque el periodismo revolucionario no se deje arrebatar el filo y la seducción, la garra y la voz propia, sin mediaciones burocráticas

Por José Alejandro Rodríguez
Tras un combate frontal contra lo inexorable, Antonio Moltó Martorell partió a la galaxia de la memoria colectiva, impulsado por el cariño y la admiración de tantos periodistas. Se nos fue el guerrero, el líder formal e informal del gremio, para quedarse en la inspiración y el emprendimiento de muchas redacciones. En la cuartilla inconforme y el talante soñador.
Moltó transita a otra dimensión. Y qué privilegio el de quienes le acompañamos en sus batallas porque el periodismo revolucionario no se deje arrebatar el filo y la seducción, la garra y la voz propia, sin mediaciones burocráticas. Qué suerte haciendo radio y hablando claro con su voz señera. Qué bendición la suya, para que el compromiso político del periodista no desemboque en propaganda ni en apegos y mímesis institucionalistas. Lee el resto de esta entrada »

Anuncios




Como un rascacielos

11 08 2017

 

La página primera de una de las ediciones de Vanguardia.

 

El periódico Vanguardia, de Villa Clara, la provincia más central de Cuba, está inmerso en su 55 cumpleaños. Y cada uno de nosotros, los que aquí trabajamos, nos sentimos también celebrando nuestro onomástico. Pero no solo disfrutando de las numerosas actividades que al efecto se han organizado, sino pensando mucho en el camino recorrido, en lo que queda por hacer para mejorar nuestro semanario, que antes del período especial que nos impusieron, fue diario. Claro, ahora, tenemos nuestra edición digital, que antes no existía. Para evocar este acontecimiento, he aquí una crónica de nuestra compañera Mercedes Rodríguez, que hace un recorrido por los diferentes momentos de nuestra publicación. Y ahora seguimos celebrando para refrescar las neuronas, para acercarnos cada  vez más a la perfección que todos perseguimos y a la que nunca se llega.

Por Mercedes Rodríguez (periódico Vanguardia)

Desde su nacimiento, el 9 de agosto de 1962, Vanguardia celebra los cumpleaños de acuerdo con las circunstancias, recursos materiales y voluntad de sus directivos y dirigentes —que los ha tenido entusiastas y apáticos—, pero sobre todo en dependencia de la «redondez» de los aniversarios. De modo que el de este miércoles debería transcurrir «por todo lo alto», que no quiere decir exactamente a la altura de dos pisos que levanta el edificio en Céspedes No. 5 e/ Plácido y Maceo.

Vanguardia nació cuando yo tenía 10 años, pero lo conocí a los 23. Me enamoré de él a primera vista. Los dos estábamos en plena lozanía. Él, noctámbulo y ruidoso a más no poder, me atrapó todo el tiempo — ¡tanto ya!— que en un antológico poema debí reconocer cómo «en cada cuartilla he dejado un poco de ser madre». Ello, después que le di la espalda como secretaria y junto con él me fui haciendo periodista, que lo soy más de práctica y trastazos, que de tesis y academia, conseguidas a más corto término.

Desde entonces a la fecha, cuánta historia registrada en la memoria de quienes aún estamos con la mente ágil y, de espaldas al calendario, llevamos con dignidad y orgullo frunces, presbicia, alopecia, canicies, cardiopatías, distensiones y adiposidades. Y cero nostalgias, cero evocaciones con ánimo de asentar que cualquier tiempo pasado fue mejor, que 20 años no son nada… /«Que febril la mirada/ errante en las sombras/ te busca y te nombra…/»

Sí, porque las melancolías y las morriñas en lugar de entonar los ánimos, quiebran el espíritu y constriñen la alegría. Otra cosa sería la necesidad de no olvidar ni desaparecer de un plumazo lo que fue, lo que fueron e hicieron los predecesores, nuestros muertos lejanos, o los que partieron hace apenas unos años, de pronto, sin muchas señales previas. Entonces ¡sí!, como dice el tango gardeliano «Con el alma aferrada /a un dulce recuerdo…/». Pero hasta ahí, que como canta Tony, el trovador cubano, «los que no son iguales son los tiempos».

 

El colectivo actual de Vanguardia celebra el cumpleaños 55 de su publicación.

Claro, en 55 años Vanguardia ha modificado el rostro en varias ocasiones y hasta una vez, con el «naranja», perdió su identidad. Largo sería un recorrido a los orígenes, un camino de ida y vuelta por el laberinto de las palabras a través de su existencia. Descarto pues el viaje a la semilla y me afianzo en los frutos, que ahora crecen de diferentes colores, olores y sabores a cuando lo conocí de cerca y me enamoré para siempre del papel y la tinta, que ahora es también web e internet, donde se le ve bien, y dinámico. Lee el resto de esta entrada »





Etecsa y las promociones de la discordia

17 04 2017

 

Ilustración: Martirena

En las promociones de recarga de telefonía móvil, la reducción se ha vuelto una tendencia

Por Laura L. Blanco Betancourt

(Tomado del periódico Vanguardia, de Villa Clara, Cuba)

Etecsa se ha vuelto la comidilla de la gente. Ya no por la habitual ineficiencia en parte de sus servicios, ni por las justificaciones tardías ante esos problemas.

Lo que se comenta ahora en los medios de prensa digitales, en las redes sociales, en la calle, tiene que ver con las promociones de recarga de telefonía móvil, donde la reducción se ha vuelto una tendencia en los últimos tiempos.
Podríamos decir que hubo un momento de holgura, en el pasado. Primero, con aquellas recargas desde territorio nacional que duplicaban el saldo si ponías 20 CUC al móvil, las que acompañaban la activación de una línea, o la época gloriosa de los 20 CUC provenientes del exterior, por los cuales obteníamos otros 30 CUC de «regalo», sin tantas presiones de tiempo para consumirlos.

Pero parece que el incremento de los usuarios de la telefonía móvil, o una iniciativa para eliminar ilegalidades vinculadas a las vías de ingreso del dinero, o algún estudio mercantilista —o todos juntos—, aconsejaron a Etecsa reducir las cuotas de ganancia para los clientes. Lee el resto de esta entrada »





Roland con el Premio Provincial de Periodismo Por la obra de la vida

2 03 2017

 

Buen motivo para coger un mareíto.

Buen motivo para un mareíto con Roland.

Rolando González Reyes, Roland, de la publicación humorística Melaíto, de Vanguardia, aquí en el centro de Cuba, acaba de hacerse merecedor del Premio Por la obra de la vida, muy merecido, por cierto, porque la obra de Roland abarca casi toda su vida. Así que sus compañeros y cuantos le conocemos estamos celebrándolo también, y cogeremos nuestro mareíto junto a él. Pero eso será después del acto por el Día de la Prensa Cubana donde se le hará entrega del Premio.

 

 





La generación postnaylito

8 02 2017

Reproduzco este trabajo que considero una jocosa manera de Vladia Rubio para llevar a los más jóvenes los avatares de sus padres en una época compleja que constituyó algo así como la sal y pimienta del período especial. Ello me hace recordar el día en que en aquellas circunstancias a alguien se le ocurrió homenajear a mi colectivo nada menos que con una “mesa sueca”, suequísima y que en principio tenían oculta bajo un mantel. Cuando dieron “el pitazo de arrancada” nos lanzamos con ganas. Desgraciadamente para mí, me estrenaba un poncho con flecos, muy elegante, traído “de afuera”, pero que me impidió la destreza requerida para la ocasión, y me quedé fuera. Una compañera que hablaba con la zeta pedía una y otra vez: “¡Con mezura, con mezura, compañeros!”. Y uno de nuestros humoristas respondía: “¡Comesura, comesura, camaradas!”. Ese día los nailitos proliferaron y fueron más importantes que el carnet de identidad. Me quedé con la manía de los nailitos, y claro, el beneficiado es mi nené de 27 años.

 

Por Vladia Rubio

 Algunos preferimos lavarlas para seguirles dando uso


Algunos preferimos lavarlas para seguirles dando uso.

Sobre todo los cubanos nacidos en los 60, se dividen en cabeza, tronco, extremidades y jabita, algo que no comprenden bien sus hijos y nietos. Para ellos estas explicaciones.
Mi joven colega no sabe del grupo Los 5 u 4 y se asombra, y hasta horroriza, al ver naylitos puestos a secar en una tendedera.

Mejor no contar sobre sus expresiones cuando alguien decide guardar en la consabida jabita plástica las sobras del comedor para el perrito.

Diversas son las etiquetas que, por una especie de consenso internacional, acostumbra endilgársele a cada generación. Pero con independencia de que se le asocie con el boom de natalidad, así como a otros calificativos, al menos en Cuba, los nacidos en los 60 conforman la generación del naylito. Y a mucha honra.

Fuimos los que estrenamos las becas y la escuela al campo, los que abrillantábamos los zapatos llamados «kikos» plásticos con clara de huevo, y hacíamos colas de horas para ver Tiburón sangriento y La vida sigue igual.

Las muchachas de aquella época se emocionaban cuando les regalaban un perfume Imágenes, y más si alguien les traía «de afuera» —así se decía— un codiciado par de zapatos de charol. Los muchachos obligaban su barba a crecer afeitándose la cara lampiña con cuchillitas Sputnik. Lee el resto de esta entrada »





28 de enero de 1853: nace Martí para siempre

27 01 2017

marti

Vigencia del pensamiento martiano:

“Todo nuestro anhelo esta en poner alma a alma y mano a mano los pueblos de nuestra América Latina. Vemos colosales peligros; vemos manera fácil y brillante de evitarlos; adivinamos, en la nueva acomodación de las fuerzas nacionales del mundo, siempre en movimiento, y ahora aceleradas, el agrupamiento necesario y majestuoso de todos los miembros de la familia nacional americana. Pensar es prever. Es necesario ir acercando lo que ha de acabar por estar junto.

(Fragmento de un artículo publicado en la revista La América, de Nueva York, en octubre de 1883)





…alfabetizar, alfabetizar…

23 12 2016

carnet-alfabetizadora-oslaida

Cuando se iniciaba la Campaña de Alfabetización, cuyo aniversario 55 celebramos, yo era una niña campesina de once años, quinto grado, con una cabecita llena de pajaritos y un mundo que se reducía a mi campo. En mi escuela rural dieron una explicación más o menos de lo que se trataba aquello y quisieron saber la disposición de cada cual. Yo interpreté las cosas a mi manera, al revés, y por supuesto, manifesté mi deseo de participar. Suponía que se trataba de una especie de milicias y que pondrían en mis manos algo así como una escopeta, por lo que yo andaría por todos aquellos caminos y maniguas haciendo disparos al aire, con lo que lograría asustar de madrugada a los campesinos de la zona y “a reír y gozar de lo lindo”. Me dio por creer, además, que me pagarían una fortuna con la cual saldríamos de tanta miseria.

Entonces, como buena Cucarachita Martina, comencé a elucubrar lo que me compraría. Mi padre había fallecido cuando yo tenía un año y mi madre quiso complacerme accediendo a darme el permiso sin saber ella tampoco muy bien de qué se trataba. Lee el resto de esta entrada »