Facebook, ¿el camino para llegar a Dios?

6 02 2019

 Mucho ha dado que escribir el tornado que en días atrás se ensañó contra algunas localidades de La Habana y zonas aledañas, tanto en redes sociales como en distintas publicaciones de internet. Unos han reflejado objetivamente todo cuanto el Gobierno cubano, las distintas organizaciones y la población en general hacen para aliviar los daños; otros han dejado una estela de confusión, sobre todo, para quienes leen desde el exterior, que, a mi juicio, generaron más dudas que todo cuanto pudieron tener de bienintencionados las acciones solidarias, lo cual no dudo. A propósito, sugiero este trabajo del prestigioso intelectual cubano Luis Toledo Sande.   

Por Luis Toledo Sande

Cada quien haga lo que estime que debe hacer, lo que decida, lo que le salga de sus voluntades. Para decirlo con una frase, que suelo repetir, del torero cordobés Guerrita, “ca uno es ca uno, y hace su cauná”, y aun vale añadir que no solo ca uno, sino también ca una. Pero un poco de cordura, de ese extraordinario recurso que suele llamarse, como si tal cosa, el sentido común, no le haría mal a nadie. Acaso hasta bien haría. Con el derecho que también tengo a mi cauná, confieso una preocupación: para dirimir la inconformidad que se tenga con el administrador del centro en que uno trabaja, ¿es necesario acudir a Facebook y no al órgano de justicia competente?; para repudiar lo que uno considere injusticia sufrida porque supuestamente se le arrebató un premio en un concurso literario de la localidad, ¿procede ventilarlo en Facebook?; el repudio contra el gesto de una funcionaria o de un funcionario que merezca ser denunciado ante la institución correspondiente, la Policía incluso, para que se tomen las medidas necesarias, ¿debe quedar en el misterioso espacio de Facebook?; las tres o cuatro onzas que roba el bodeguero, o la bodeguera, en cada libra que debía vender plena, ¿se recuperan quejándose cotidianamente en Facebook?; torpezas o brutalidades cometidas en un sitio concreto y que deben ser enfrentadas con toda la energía y la responsabilidad del caso allí donde se cometan, ¿se revertirán haciendo de Facebook una caja de resonancia para plañideras y plañideros y, de paso, para intenciones que si con algo pudieran asociarse no es con el triunfo de la justicia, la honradez, la civilidad?

Basten esos ejemplos, pero otros podrían ilustrar también la preocupación confesada. Tengo la impresión de que Facebook no solo no se hizo para eso, sino con fines muy diferentes y que son o deberían ser bien conocidos. No propongo que renunciemos a él, sino que, me parece, debemos usarlo con la mayor sensatez para que pueda servir ciertamente a causas para las que no fue creado. Eso supone un poco de autocontrol, un sentido de responsabilidad y cordura que remite, por directo, a la ética y a la voluntad de no convertirnos en manejadores (o manejadoras) de escándalos publicitarios.

No, nadie crea que sugiero abandonar Facebook. Apenas pienso que debemos actuar con él como han actuado los ejércitos de liberación nacional —mambises incluidos— con respecto al máuser. Esa arma —como cabe decir de otras— no se fabricó para luchar por la libertad, sino para calzar la injusticia. Pero las tropas emancipadoras supieron darle otro uso. Si lo hubieran empleado para pelearse y causarse bajas entre ellas, la liberación habría tenido mucho menos éxito todavía que el que han logrado quienes, con su esfuerzo —incluido el uso de la cordura y la discreción junto con el arrojo—, han sido capaces de abrirle caminos. De tales querellas habrían sacado mucho mayor provecho los opresores, los enemigos de la liberación, no quienes la defendían. Y la historia continúa su marcha.

No se confunda discreción con mordaza ni con miedo, ¡no! Me gusta y prefiero recordar la intensidad con que ese vocablo, hoy tan empobrecido a veces, se empleaba como estimulante sinónimo de inteligencia. Claro que, si la inteligencia se hermana con la ética, da frutos aún mejores, y se cierra con mayor eficacia el paso a quienes no merecen que se les facilite el camino, porque no es precisamente la ética su guía. No es precisamente el triunfo del bien lo que buscan. En La Habana, 1 de febrero de 2019, y con los estragos (no solo materiales) de un tornado severo.

(Tomado de La Pupila Insomne)

http://www.cubadebate.cu/opinion





“ola ke ase”/ Internet y ortografía

13 10 2014

ola que haces
¡Qué tendencia al ahorro de letras y al cambio de ellas para representar una palabra se observa en internet! Supongo que ello tenga que ver con la limitación de caracteres para ciertos mensajes. Lo cierto es que la red de redes conspira contra la ortografía, al menos en el español esto es así. De ello trata este trabajo de la maestra Petra Llamas García. Veamos:

   Por  Petra Llamas

“La suerte de un pueblo depende del estado de su gramática”.
(Fernando Pessoa)

Aguascalientes, Ags.- Cuando estaba en secundaria, una maestra de Español nos dictaba palabras para evaluar nuestra ortografía. Casi todos sacábamos buenas calificaciones porque ella leía las palabras y las interpretaba sobreactuando al hacerlo, bien enfatizando con los dos labios cuando era b (bilabial); bien poniendo el labio inferior debajo de los dientes cuando la palabra se escribía con v (labiodental) o bien aspirando ligeramente la h, cuando la palabra la contenía, con lo cual era bastante fácil saber cómo escribir correctamente. El secreto consistía en mirarle la boca e interpretar la letra en cuestión.

Las cosas no siempre fueron así de fáciles ya que nunca más volvimos a tener un maestro que nos apoyara tanto en los dictados y sabíamos que errar en la ortografía equivalía a repetir las palabras una y otra vez hasta que se nos quedaran grabadas. No faltaba quien repetía la palabra con todo y error, con lo cual el castigo era doble. Afortunadamente, tiempo después llegaron buenos maestros que nos entusiasmaron con la lectura y nos dimos cuenta de que el mejor método para tener buena ortografía era leer mucho.

Quién nos iba a decir a nosotros que tuvimos que repetir las palabras para escribirlas correctamente que años después, una frase de tres palabras mal escritas se repetiría una y otra vez, hasta volverse famosa en las redes sociales y que ese error repetido hasta el cansancio correría como reguero de pólvora por todo el mundo de habla hispana: “ola k ase”, frase que aún hoy se utiliza de broma, pero que de alguna manera se ha convertido en el símbolo de cómo se está desvirtuando la escritura por culpa del mal uso que se le está dando en internet. Lee el resto de esta entrada »





Cuba, internet y los demonios

16 09 2010

(Tomado de Rebelión)

 Por Omar Pérez Salomón (La pupila Insomne)  

Mapa de CubaImagina por un momento que el país donde resides tiene prohibido la adquisición de equipos, aplicaciones informáticas y software de las compañías de Estados Unidos —que son las más importantes en esta actividad— e impedida la conexión a Internet por medio de cables de fibra óptica que pasan cerca de tu territorio, obligando a utilizar las conexiones basadas en los satélites que no sólo son más costosas sino que son de banda menos ancha, haciendo las conexiones más lentas con escasos 209 Mbps (megabytes por segundo) para la salida y 393 Mbps para la entrada.

Este panorama no es ciencia ficción, es la realidad de una isla situada en el Caribe, llamada Cuba, que constantemente es atacada por los medios de comunicación al servicio del mismo país que dispone aquellas prohibiciones, cuestionando la política del gobierno cubano en relación con el acceso a Internet. Me imagino lo difícil que resultaría para cualquier gobierno diseñar una estrategia bajo estas limitadas condiciones de conectividad y equipamiento informático.

Sin embargo, la Isla cuenta con recursos humanos altamente calificados en las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones —cuarto lugar mundial, según el último informe de la UIT—, priorizando la conexión a la red de manera organizada para garantizar un uso social de la misma, y que pueda ser utilizada adecuadamente por médicos, científicos, estudiantes, profesionales, periodistas, personalidades de la cultura, empresas, centros de investigación y muchos más.

Hace poco, un amigo me comentaba luego de su visita a una isla vecina, que en esta cuentan con varias instalaciones al estilo de los Joven Club de computación cubanos, con un equipamiento de primer mundo; pero con un uso y conocimientos limitados de los ciudadanos. Hoy existen en Cuba más de 1,5 millones de usuarios de correo electrónico y más de 500 mil de Internet, todo lo cual se multiplica en cientos de miles más si se tiene en cuenta el carácter social de muchas de estas facilidades, que permite que un mismo punto de conexión sea utilizado por varias personas, al igual que sucede con una cuenta de correo electrónico.

Resulta una paradoja que se acuse a Cuba de limitar el acceso a Internet y a la información cuando todos los estudiantes de todas las enseñanzas acceden diariamente a múltiples materiales e información útil a través de computadoras instaladas en todos los centros escolares, en el caso de las universidades, a través de la red de redes. Más de 600 Joven Club de Computación han graduado a más de 2 millones de personas en cursos que tienen como objetivo proporcionar una cultura informática a la comunidad, con prioridad para los niños, adolescentes y jóvenes; pero también a personas con discapacidad o de la tercera edad. Por estos días esta organización desarrolla un foro en la red con el objetivo de sumar personas en la batalla por preservar la paz en el planeta. (Véase foros.cubava.cu). Todos los hoteles poseen cibercafés para el acceso a la red de redes, también varias unidades de correos, cibercafés de otros organismos y de asociaciones no gubernamentales como la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Federación de Radioaficionados, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de Cuba y otras.

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Cómo poner el Google al servicio de la investigación lingüística

11 01 2010

Por Ricardo Soca

(Tomado de la página del idioma español)

símbolo GoogleLos mecanismos de búsqueda de la Internet desempeñaron un papel de fundamental importancia en la transformación de la red mundial en el gigantesco y revolucionario venero de datos y conocimientos que tenemos a nuestra disposición en este comienzo de siglo. Sin ellos, la web no existiría o sería un vasto depósito de datos perdidos, entre los cuales difícilmente podríamos movernos.


Hacia 1995, eran Lycos, Yahoo, Webcrawler y tal vez algún otro, después aparecieron el Excite y el Hotbot, mientras que en la Internet en español se multiplicaban las herramientas de este tipo, principalmente en España. Sin embargo, el avance tecnológico y el poderío económico de los Estados Unidos tornaron sus buscadores más poderosos, hasta que la aparición del Altavista los hizo imprescindibles.


Pero el verdadero milagro ocurrió con la creación del Google, un verdadero Gran Hermano digital cuyos ojos abarcan la Internet entera, con tecnología de búsqueda más nueva, servicios en varias lenguas —incluso español, claro— y la aparición de una variedad inimaginable de funciones, con cálculos matemáticos, conversión de medidas y traducción a varios idiomas.


El único requisito para extraer el máximo provecho de esa maravilla tecnológica es conocer algunas reglas simples que permiten afinar las búsquedas y hacerlas más eficientes.


Para los usuarios del Internet Explorer, el primer paso debe ser la instalación de la barra Google, que permite hacer las búsquedas directamente desde el navegador sin necesidad de abrir la página inicial del buscador.

Para movernos entre el enorme número de datos que el Google pone a nuestra disposición, la regla de oro es afinar la búsqueda para que el número de casos encontrados sea menor y, al mismo tiempo, esté más cerca de lo que buscamos.

Si hacemos una búsqueda por «siglo de oro«, por ejemplo, el Google nos da 36.600 enlaces. ¿Es demasiado material para que podamos buscar con precisión? Supongamos que solo nos interesan las páginas en que se mencione a Fray Luis de León. Ponemos entonces:

«siglo de oro» +»Fray Luis de León»
Los 36.600 enlaces cayeron ahora a sólo 1.430. Si todavía resultan muchos, debemos afinar un poco más nuestra búsqueda con nuevos datos. Supongamos que nos interesan las páginas sobre el siglo de oro en las que aparezca Fray Luis de León, pero en las que no se hable de la ciudad de Salamanca. Enviaremos entonces al Google el siguiente comando:

«siglo de oro» +»Fray Luis de León» -Salamanca


sin olvidar que los signos + y – deben llevar un espacio antes, pero ninguno después. Los hallazgos cayeron ahora a solo 74, una cantidad razonable para comenzar a buscar. Ahora tenemos una selección hallada entre cientos de millones de páginas que reúne lo que más se aproxima a lo que estamos buscando.

Es preciso recordar que las comillas son esenciales en este tipo de búsqueda. En efecto, si ordenamos buscar

siglo de oro
sin comillas, el mecanismo buscará todas las páginas que contienen la palabra siglo, más las que contienen la palabra de, más las que contienen la palabra oro, con lo que la búsqueda sería inútil.

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La invasión del lenguaje de internet

11 04 2009

icono de internet explorer(Tomado de www.elcastellano.org)

La era cibernética ha desarrollado nuevas formas de expresión, generando nuevos códigos de comunicación, un lenguaje más activo y atrayente ante la retina del usuario y, por ende, específico y original, además de influyente. Acortar palabras, utilizar símbolos y recurrir a extranjerismos se han convertido en los pilares de un lenguaje que parece apoderarse, cada vez más, de las nuevas generaciones. Pero, ¿es esto positivo o negativo?

Como afirma Alex Gómez, docente y lingüista graduado de la Universidad Mayor de San Marcos, el uso de este lenguaje virtual, de uso diario frente a una pantalla, es perjudicial para los niños pequeños.

Explica que “el uso de abreviaturas y reducciones llega a ser perjudicial en niños de menor edad pues en esa etapa no tienen muy en claro las normas de la Real Academia y se confunden y cometen muchos errores a la hora de escribir”.

Además afirma, que en el caso de los jóvenes que tienen un tipo de conocimiento superior de las reglas lingüísticas no será mayor el problema, pues podrán distinguir entre lo aceptado y correcto, y lo informal. Sin embargo, añadió, a veces existirán algunos “escapes” de esa lengua que los mantiene tan enviciados frente al computador.

Es correcto añadir, que los americanismos, y la adaptación de otros idiomas al español, es muy común en el ciberespacio.

Las jergas de ayer y las jergas de hoy
Cada época ha vivido el uso particular de un grupo de palabras atrofiadas y prestas para el uso coloquial de grupos comunes de individuos. Es así, como Gómez se refiere a los “sociolectos”, cuando afirma que en Internet también existen. Todo depende de la edad, el país, la zona, la clase social. Pero al final, todo se conoce y se mezcla en la calle.

Pero, ¿existe alguna pronunciación oficial al respeto de esta “nueva lengua” y qué nos espera? La Real Academia de la Lengua aún no lo hace, pero hay un amplio staff de lingüistas, sociólogos e investigadores que vienen trabajando en el tema de forma privada. Se espera que la tecnologías sigan su atareado progreso y con esto, su idioma particular siga afianzándose cada vez más.