Madre, llévame a la cama

12 05 2017

Este domingo es el Dia de las Madres. Para las que están, para las que partieron físicamente. En especial para esas valientes mujeres que son las Madres  y Abuelas de la Plaza de Mayo, que en estos días andan de celebraciones por el aniversario de su constitución, para sus líderes Hebe de Bonafini y Estela de Carloto, que continúen con esos bríos reclamando  a sus hijos desaparecidos y a sus nietos robados.

Madre, llévame a la cama.
Madre, llévame a la cama,
que no me tengo de pie.
Ven, hijo, Dios te bendiga
y no te dejes caer.
No te vayas de mi lado,
cántame el cantar aquél.
Me lo cantaba mi madre;
de mocita lo olvidé,
cuando te apreté a mis pechos
contigo lo recordé.

¿Qué dice el cantar, mi madre,
qué dice el cantar aquél?
No dice, hijo mío, reza,
reza palabras de miel;
reza palabras de ensueño
que nada dicen sin él.

¿Estás aquí, madre mía?
porque no te logro ver….
Estoy aquí, con tu sueño;
duerme, hijo mío, con fe.
Miguel de Unamuno

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Las manos de mi madre

6 05 2016

                                                              images

¿Qué tienen las manos de una madre que siempre traen la calma? En este Día de las Madres en Cuba les traigo un poema del salvadoreño Alfredo Espino. 

Manos las de mi madre, tan acariciadoras,

tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras.
¡Sólo ellas son las santas, sólo ellas son las que aman,
las que todo prodigan y nada me reclaman!
¡Las que por aliviarme de dudas y querellas,
me sacan las espinas y se las clavan en ellas!

Para el ardor ingrato de recónditas penas,
no hay como la frescura de esas dos azucenas.
¡Ellas cuando la vida deja mis flores mustias
son dos milagros blancos apaciguando angustias!
Y cuando del destino me acosan las maldades,
son dos alas de paz sobre mis tempestades.

Ellas son las celestes; las milagrosas, ellas,
porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas.
Para el dolor, caricias; para el pesar, unción;
¡Son las únicas manos que tienen corazón!
(Rosal de rosas blancas de tersuras eternas:
aprended de blancuras en las manos maternas).

Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,
cuando tengo las alas de la ilusión caídas,
¡Las manos maternales aquí en mi pecho son
como dos alas quietas sobre mi corazón!
¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!
¡Las manos de mi madre perfuman con terneza!





LA INMENSURABLE TAREA DE SER MAMÁ

9 05 2014

                                                                                              mamá 2

Por Leslie Díaz Monserrat  (Periódico Vanguardia, Villa Clara)

Lo sentía. Algo andaba mal. El cuerpo se doblegaba  ante los andares cotidianos. El apetito desbordante. Los olores tomaron vida propia, podía diferenciarlos con facilidad. Ninguno escapaba a su agudeza olfativa.
No llegó en un buen momento la noticia. Faltan montones de cosas por reparar en la casona de la abuela. El techo dejaba ver a jirones el recorrido de la Luna. Cuando llovía todo empeoraba. Entonces, ponía en fila india una decena de calderos para frenar el aluvión.
El futuro padre sonrió a medias, mientras sacaba cuentas y convertía el peso cubano en CUC. Los abuelos recibieron la primicia con alegría. Ellos habían criado a sus dos hijos en los noventas y se sabían de memoria unos cuantos trucos para hacer maravillas de lo imposible.
Ya estaba ahí. Alojado en un trocito del corazón. El vientre aplanado escondía su estado, pero ella pensaba diferente. Algún instinto especial había despertado en sus adentros.
Crecía con calma. Los senos perdieron sus minúsculas proporciones y se erigieron en montañas. La cara lucia diferente. Con el tiempo brotó la barriga inmensa. Era imposible ocultar la nueva vida.
Llegó el momento. Los dolores venían con más fuerzas. La frente suda. El corazón inicia una carrera de velocidad. Está nerviosa. Un conjunto de médicos desfila ante sus ojos. El casi padre camina kilómetros. Recorre el mismo pasillo. Anda y desanda sobre sus pasos.
No queda mucho tiempo. Puja. Respira hondo. Vuelve a pujar. Silencio. Se oye un grito. Puede ver la bola de sangre en las manos del doctor. La enfermera la limpia. Es una niña.
La toma entre sus manos. La acaricia. La alimenta. Sonríe. Llora. Se emociona. Ya no importa el dolor. Ni siquiera puede sentir los jalones del hilo mientras la suturan. El momento es perfecto. No puede creerlo. No ha conocido mayor alegría.  Acabó el minuto cero. Ahora comienza la inmensurable tarea de ser mamá.





El ángel

10 05 2013

En el Día de las Madres, un cuento para todas las mamás y para las que no lo son, pero llevan ese instinto prendido en su alma.

mamita

Cuenta la antigua leyenda que un niño que estaba por nacer le dijo a Dios:

—Dicen que me vas a enviar mañana a la tierra pero ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
—Entre muchos ángeles te escogí uno para ti, que te está esperando, él te cuidará.
—Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz. Y ¿cómo entender lo que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma en que hablan los hombres?
—Tu Ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.
—Y ¿qué haré cuando quiera hablar contigo?
—Tu Ángel te juntará las manitos y te enseñará a orar.
—He oído que en la tierra hay hombres malos ¿Quién me defenderá?
—Tu Ángel te defenderá aún a costa de su propia vida.
—Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor.
—Tu Ángel te hablará de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante una paz reinaba en el cielo, pero se oían voces terrestres y el niño presuroso repetía suavemente.
—Dios mío, si ya me voy dime el nombre de mi Ángel.
—¿Cómo se llama mi ángel?
—Su nombre no importa; tú le dirás MAMÁ…

Fuente: http://aprenderespanholesfacil.wordpress.com/tag/el-angel/