Silenciadas en Miami 13 muertes por tuberculosis

20 07 2012


Por José Manzaneda (Cordinador de Cubainformación)

En el estado de Florida, EEUU, se ha producido el peor brote de tuberculosis de los últimos veinte años, que hasta la fecha ha provocado la muerte de 13 personas (1).

Ya en febrero el Centro Nacional de Control y Prevención de Enfermedades alertó sobre el aumento de casos de tuberculosis al gobernador del estado, Rick Scott. Pero éste -curiosamente, un antiguo propietario de clínicas privadas(2) – no atendió a la advertencia y siguió adelante con su programa de recortes presupuestarios, que incluían el cierre del único hospital público del estado para pacientes de tuberculosis.

Pero, a pesar de las 13 personas fallecidas, salvo algún medio escrito local, los canales de televisión, las tertulias de radio y los grandes diarios de Miami apenas han informado del asunto (3).

Quizá sea porque, desde hace días, han centrado su atención en el brote de cólera en Cuba que, según la Organización Panamericana de la Salud, ha causado 3 muertos, adultos mayores con antecedentes por enfermedades crónicas (4).

La desproporción informativa es bien llamativa: una búsqueda en Internet en un solo día, el 13 de julio, ofrecía dos textos sobre la tuberculosis en Florida, por 480 sobre el cólera en Cuba (5).

Los grandes medios de Miami están llevando a la población el mensaje de que el cólera está fuera de control en toda Cuba y el contagio masivo en Miami es inminente. La congresista de ultraderecha Ileana Ros Lethinen, en una nota reproducida por todos los grandes medios, lanzaba una advertencia: «Los viajeros a Cuba deben estar alertas porque la dictadura cubana no está informando con objetividad de la gravedad de la situación y pudieran contagiarse con la enfermedad» (6). El Nuevo Herald de Miami mentía sobre las cifras: hablaba de 15 muertos y reproducía todo tipo de rumores e inventos de supuestos «periodistas independientes» de la provincia de Granma, que certificaban «más de mil y pico de casos» de personas contagiadas, así como de condiciones «caóticas» en los hospitales, que estarían -supuestamente- «clausurados por agentes de seguridad decididos a controlar la información» (7).

La campaña es tan brutal que, hasta medios habitualmente hostiles a Cuba, como el diario español El Mundo, han denunciado la manipulación informativa de sus homólogos de Miami (8).

Según diversos analistas, el objetivo de esta campaña de pánico es afectar la campaña turística de verano, una de las principales fuentes de ingresos de Cuba y, sobre todo, el flujo de migrantes cubanos en EEUU que, en un número cercano a 400.000, visitan su país de origen cada año (9). Finalmente, dos de las obsesiones de la ultraderecha «anticastrista»: intensificar la asfixia económica a Cuba y obstaculizar cualquier acercamiento con la Isla, incluido el familiar.

En el año 2010, recordemos, se desencadenó una epidemia de cólera en Haití, con el resultado de más de 6.000 muertos (10). Pero, a pesar de existir cuatro vuelos diarios entre Puerto Príncipe y Miami, el mismo número que entre La Habana y Miami, y de que se detectaran 15 casos de contagio en esta ciudad de EEUU, ninguno de los políticos o medios citados lanzó los actuales mensajes de alarma social (11).

Hay que recordar que fue la brigada de solidaridad médica cubana la que consiguió -entre otros actores- parar la expansión del cólera en Haití, donde llegó a atender al 40 % de la población afectada (12).

Por ello, que organizaciones de Miami dedicadas a sobornar a médicos cooperantes para que abandonen la brigada cubana en Haití y se refugien en EEUU (13), ahora ofrezcan una supuesta ayuda médica «solidaria» a personas afectadas por el cólera en Cuba, resulta casi cómico (14).

En Cuba, todo el sistema sanitario, junto a los actores sociales comunitarios, trabajan intensamente para detener el brote. Los medios de comunicación, que han sido criticados en la Isla por su respuesta tardía (15), están informando a la población, haciendo especial énfasis en las medidas preventivas de limpieza (16). Y en determinadas localidades se están distribuyendo masivamente materiales de higiene a la población (17).

Mientras, en Miami, los campeones de la libertad de prensa siguen sin informar sobre la suerte de los centenares de afectados por la tuberculosis. Quizá porque, en su mayoría, son solo personas sin hogar, reclusos y hasta pacientes psiquiátricos (18).

(1) http://www.cmhw.cu/internacionales/12110-florida-sufre-una-epidemia-de-tuberculosis-y-el-gobernador-cierra-el-hospital-donde-se-trata

(2) http://en.wikipedia.org/wiki/Rick_Scott

(3) http://www.contrainjerencia.com/?p=48926

(4) http://www.abc.es/20120711/internacional/abci-colera-cuba-201207110105.html

(5) http://islamiacu.blogspot.com.es/2012/07/entre-la-tuberculosis-de-miami-y-el.html

(6) http://www.elnuevoherald.com/2012/07/10/1247839/congresista-de-eeuu-denuncia-que.html

(7) http://www.elnuevoherald.com/2012/07/06/1246202/el-colera-deja-al-menos-15-muertos.html

(8) http://www.elmundo.es/america/2012/07/12/cuba/1342122911.html

(9) http://www.cubainformacion.tv/index.php/manipulacion-mediatica/44401-colera-en-cuba-verdades-y-manipulaciones-

(10) http://www.noticiassin.com/2011/11/los-fallecidos-por-colera-en-haiti-suman-6-mil-700/

(11) http://www.elmundo.es/america/2012/07/12/cuba/1342122911.html

(12) http://www.cubainformacion.tv/index.php/component/content/18215?task=view

(13) http://www.cubainformacion.tv/index.php?option=com_content&task=view&id=20517&Itemid=86

(14) http://www.elnuevoherald.com/2012/07/13/1250380/medicos-exiliados-ofrecen-ayuda.html
(15) https://lachiringa.wordpress.com/2012/07/03/el-periodismo-desastroso-frente-a-la-salud-publica-cubana/

(16) http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=525741&Itemid=1

(17) http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20120714/mundo/colera-vuelve-aparecer-cuba-20120714.html

(18) http://www.librered.net/?p=19541

(Fuente: cubainformacion.tv)





Aristide agradece el trabajo de médicos cubanos en Haití

19 03 2011

(CubaDebate)

cólera-HaitíEl expresidente haitiano Jean Bertrand Aristide agradeció hoy la labor de los médicos cubanos, a su llegada a Puerto Príncipe tras siete años de exilio en Suráfrica.

En conferencia de prensa ofrecida desde la terminal aérea, el exdignatario se refirió en español al trabajo de la Brigada Médica Cubana en Haití.

“Quiero agradecer a los hermanos cubanos, especialmente a los médicos que están en la lucha contra el cólera”, afirmó.

Recalcó, además, que quien sabe cuantas personas hubieran muerto sin su ayuda y sentenció: “ojalá su luz llegue a otros”.

La Brigada Médica cubana labora en Haití desde hace 12 años, pero incrementó su presencia a raíz del brote de cólera el pasado mes de octubre.

Según balances oficiales, esos galenos han atendido a alrededor del 40 por ciento de los enfermos con ese mal, que ha cobrado más de cuatro mil 672 vidas.

Actualmente, los cubanos trabajan en 156 centros sanitarios en todo el territorio nacional, 67 de ellos como parte de un programa conjunto con Venezuela.

Hasta principios de este mes, los especialistas salvaron 70 mil 890 haitianos enfermos de cólera, con un índice de letalidad inferior al uno por ciento.

(Con información de Prensa Latina)





Haití: otra vergonzosa traición de la ONU

2 12 2010

Por Peter Hallward (Tomado de sinpermiso)


traición ONU

Casi todo el mundo admite a estas alturas que las Naciones Unidas introdujeron el cólera en Haití. Las pruebas son abrumadoras y muchos expertos (entre ellos, el jefe del departamento de microbiología de la Universidad de Harvard, John Mekelanos, especialista en cólera) hace varias semanas que decidieron su opinión a este respecto.

La pobreza y la falta de infraestructuras rudimentarias obliga a la población a beber agua sin tratar, pero no ha habido cólera durante décadas. Los haitianos carecen de  experiencia con esta enfermedad y tienen, por lo tanto, poca resistencia. Todas las muestras de bacterias de pacientes haitianos son idénticas y se corresponden con una cepa endémica en el sur de Asia. El cólera brotó en Nepal este verano y a mediados de octubre llegó un nuevo destacamento de tropas nepalesas de la ONU a su base haitiana de Mirebalais, cerca del río Artibonite. Poco días más tarde, los haitianos que vivían río abajo empezaron a enfermar y el mal comenzó a extenderse rápidamente por toda la región. El 27 de octubre, los periodistas visitaron Mirebalais y hallaron pruebas de que los residuos sin tratar de las letrinas de la ONU se vertían directamente en un afluente del Artibonite.

A primeros de noviembre, Mekalanos no veía «modo alguno de evitar la conclusión de que se produjo la introducción desafortunada y accidental del organismo» por parte de las tropas de Naciones Unidas. Mekalanos y otros refutan asimismo las afirmaciones de la ONU de que identificar la fuente no debe constituir una prioridad de salud pública apremiante.

Probablemente como consecuencia de la negligencia de la ONU, ya han muerto más de 1.200 personas y se han infectado 20.000, y las cifras aumentarán rápidamente en las próximas semanas. También el número e intensidad de las protestas populares contra la última de una sucesión de delitos y desventuras en Haití en años recientes, entre los que se cuentan cientos de asesinatos y de presuntas violaciones.

En lugar de analizar su papel en la epidemia, la misión de la ONU ha optado por la negación y la manipulación. Los funcionarios se han negado a realizar pruebas a los soldados nepalíes en relación con la enfermedad o a llevar a cabo una investigación sobre los origines del brote. En lugar de enfrentarse a las preocupaciones de una población indignada, la agencia ha preferido caracterizar la última ola de protestas como un intento «con motivaciones políticas» de desestabilización en el período previo a las elecciones presidenciales del 28 de noviembre. Quienes protestaban se encontraron con gases lacrimógenos y balas; de momento ya hay por lo menos tres muertos.

Hasta aquí, en realidad, todo normal. Lo cierto es que toda la misión de las Naciones Unidas en Haití se basa en una violenta y descarada falsedad. Declara encontrarse en Haití para apoyar la democracia y el imperio de la ley, pero su único logro real ha consistido en ayudar a la transferencia del poder de un pueblo soberano a un ejército que no responde ante nadie.

Comprenderlo requiere cierto conocimiento histórico. El problema político básico de Haití, de la época colonial a la postcolonial y neocolonial, ha sido siempre en buena medida el mismo: ¿cómo se asegura una clase dominante diminuta y precaria su propiedad y privilegios en medio de la indigencia de la mayoría? La élite haitiana debe sus privilegios a la exclusión, la explotación y la violencia, y sólo el control de la violencia en régimen casi de monopolio le permite conservarlo. Este monopolio quedó ampliamente garantizado por la dictadura de los Duvalier respaldada por los EE. UU. hasta mediados de los años 80 y después con bastante menos amplitud por las dictaduras militares que les sucedieron (1986-90). Pero la movilización por la democracia de Lavalas, que comenzó en la década de 1980, amenazó ese monopolio y con ello esos privilegios. En una situación así, sólo se puede confiar en un ejército para que garantice la seguridad del status quo.

Las fuerzas armadas haitianas, incompetentes pero despiadadas, establecidas como delegadas del poder norteamericano, dominaron el país durante la mayor parte del siglo XX. Tras sobrevivir a un brutal golpe militar en 1991, el primer gobierno democráticamente elegido —encabezado por el presidente Jean-Bertrand Aristide— desmovilizó finalmente a tan odiado ejército en 1995; la gran mayoría de sus compatriotas celebraron la ocasión. El abogado Brian Concannon lo recuerda como «el paso más importante hacia los derechos humanos desde la emancipación de Francia». En 2000, Aristide fue reelegido y su partido, Fanmi Lavalas, consiguió una abrumadora mayoría. Esta reelección creó la perspectiva por vez primera en la historia moderna de Haití, de una auténtica transformación política en una situación en la que no existía ningún mecanismo extrapolítico evidente —ningún ejército— que lo impidiera.

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