Manuel Araya: “La Fundación Neruda miente, no quieren investigar la muerte de Pablito”

16 11 2011

ENTREVISTA A EXCHOFER DE PABLO NERUDA.  INSISTE EN QUE EL POETA CHILENO MURIÓ ASESINADO.

 MARIO CASASÚS

Valparaíso.- En entrevista exclusiva con Clarín.cl Manuel Araya (1948), desmiente las declaraciones de la Fundación Neruda plasmadas en el expediente judicial (ROL 1038-2011) para esclarecer el presunto asesinato del Nobel chileno: “Nunca he salido de mi país, Charo Cofré y Hugo Arévalo mienten; la persona que me rescató del campo de concentración en el Estadio Nacional fue el Cardenal Raúl Silva Henríquez, él me salvó la vida, yo pesaba 37 kilos al salir del Estadio Nacional, me torturaron, tengo un balazo en la pierna, quedé muy mal de salud, y los milicos me dieron una orden de arraigo por dos años, nunca salí de Chile… Todos los que fuimos colaboradores cercanos de Neruda hemos tenido problemas; ¿por qué la dictadura asesinó a Homero Arce?, lo golpearon tanto que murió a consecuencias de la tortura. ¿Por qué fuimos detenidos los colaboradores de Neruda?, ¿por qué desaparecieron a mi hermano?, ¿lo confundieron conmigo, o era un mensaje para que yo me quedara callado?”

MC.- Don Manuel, ¿recuerda la fecha exacta de su detención al salir de la Clínica Santa María?

MA.- Sí, el 23 de septiembre de 1973, lo recuerdo porque al día siguiente Pablo Neruda saldría a México junto con el Embajador Gonzalo Martínez Corbalá y con la señora Matilde Urrutia; el 23 de septiembre acompañé a la señora Urrutia a isla Negra por las pertenencias y libros inéditos que llevarían al exilio, sin embargo interrumpimos la dirigencia porque a las 4 pm habló Pablito desde el teléfono de su habitación en la Clínica Santa María, nos dijo que entraron a inyectarlo sin darle explicaciones. Al regresar a la Clínica Santa María me mandaron a comprar un medicamento, me detuvieron en la dirección de la farmacia, de ahí me llevaron a la comisaría y después al Estadio Nacional.

MC.- En las memorias de Matilde Urrutia se refiere al chofer de Neruda: “era la única persona que tenía cerca para ayudarme… él había desaparecido con nuestro coche y con él yo perdía la única persona que me acompañaba en todas las horas del día” (Seix Barral, 1986); sin embargo Charo Cofré y Hugo Arévalo aseguran que acompañaron a Neruda y Matilde el 18 de septiembre de 1973…

MA.- Desmiento a Charo Cofré, nadie podía llegar a Isla Negra después del golpe de Estado, los militares tenían bajo vigilancia la casa de Pablito; en las memorias de la señora Matilde Urrutia no escribió nada al respecto de la supuesta visita del 18 de septiembre de 1973. Es ridículo pensar que Pablito, Matilde, Charo y Hugo festejaron el 18 con vino tinto y empanadas, Charo y Hugo mienten al afirmar que durmieron en Isla Negra el 18 de septiembre y que nos acompañaron en su auto detrás de la ambulancia, camino a la Clínica Santa María el 19 de septiembre.

 MC.- En las declaraciones de Charo Cofré durante el juicio, le restó importancia al “chofer de Neruda”; y junto a Hugo Arévalo cometieron perjurio, porque en entrevista con Faride Zerán (Rocinante, 05/2003) reivindicaron “al chofer Manuel Araya”, inventando que Matilde Urrutia lo rescató del Estadio Nacional y lo ayudó a tramitar su exilio en México (sic)…

MA.- Nunca he salido de mi país, Charo Cofré y Hugo Arévalo mienten; la persona que me rescató del campo de concentración en el Estadio Nacional fue el Cardenal Raúl Silva Henríquez –lo conocí en Isla Negra, era muy amigo de Pablito, después de almorzar lo llevaba de regreso a Santiago y conversábamos-, el Cardenal me salvó la vida, yo pesaba 37 kilos al salir del Estadio Nacional, me torturaron, tengo un balazo en la pierna, quedé muy mal de salud, y los milicos me dieron una orden de arraigo por dos años, nunca salí de Chile, la única persona que me ayudó fue el Cardenal, me cuidó en la Vicaría de la Solidaridad, me ayudaba con plata para almorzar y en la búsqueda de mi hermano Patricio Araya, detenido desaparecido desde 1976. Cómo podría irme a México sin tener noticias de mi hermano; Charo y Hugo mienten. Lee el resto de esta entrada »

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