Obama viaja a Cuba: consejos para disfrutar de su estadía

23 02 2016

Muchas expectativas ha generado la noticia de la próxima visita del presidente Obama a Cuba. El sociólogo y politólogo argentino Atilio Borón le sugiere algunas medidas para contrarrestar las consecuencias derivadas del bloqueo a que ese país ha sometido a Cuba por más de cincuenta años.

 

... al llegar vaya a una casa de cambio oficial... Así podrá... comprar los CDs de los buenísimos conjuntos de música que animan día y noche la vida cotidiana de los cubanos.

… al llegar vaya a una casa de cambio oficial… Así podrá… comprar los CDs de los buenísimos conjuntos de música que animan día y noche la vida cotidiana de los cubanos.

 

Por Atilio Borón (tomado de cubainformacion.tv)

 

Acabo de regresar de Cuba y la noticia de su próxima visita ha causado sensación. Será el primer presidente en funciones de Estados Unidos en visitar a su vecino en 88 años (Calvin Coolidge había ido en 1928), separado apenas por el Estrecho de la Florida y por una secular historia de hegemonismo de parte de su país que arranca con el segundo presidente de la historia de Estados Unidos, John Adams en 1783 cuando declaró que Cuba debería ser incorporada a la jurisdicción de Estados Unidos.

Luego, en 1898, Washington se apropió de la victoria de los patriotas cubanos contra el colonialismo español y se quedaron con la isla y, de paso, Puerto Rico y las Filipinas. Impusieron una neocolonia con la enmienda Platt y apoyaron a cuanto maleante se encumbró en el poder en la isla, respaldando algunas de las más sangrientas tiranías de América Latina y el Caribe, lo cual no es poco decir en un continente en el cual esa plaga tuvo una virulencia excepcional. La Revolución Cubana puso fin a tanto crimen e ignominia, y la reacción de sus predecesores en la Casa Blanca fue condenar a la isla rebelde por sus ansias de libertad y autodeterminación, por su lealtad al mandato histórico de José Martí. Hicieron de todo para acabar con la revolución, y todo les salió mal. Causaron miles de muertos y provocaron enormes daños y sufrimientos al pueblo cubano, con un bloqueo que si lo estimáramos en valores actuales equivaldría a dos Planes Marhall. Con uno bastó para la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial; con dos no lograron hundir a Cuba. ¿No le dice algo eso? Usted y su Secretario de Estado, John Kerry, tienen un mérito enorme al ser los primeros en reconocer el fracaso rotundo de la política estadounidense hacia Cuba. “Quisimos aislar a Cuba” –dijo Kerry- “y los que terminamos aislados fuimos nosotros.” Lee el resto de esta entrada »





El dolor que condenamos

30 10 2010

                                               Ilustración Pedro 

Por Mercedes Rodríguez García (Periódico Vanguardia)

Caricatura: Pedro (Melaíto)

El bloqueo duele. De muchas formas, duele.
Duele en el cuerpo y en el alma, en la vida y en la muerte, de noche y de día. Nos duele a mí y a mis compatriotas de la Isla, y a otros muchos ciudadanos honorables del mundo
Duele más que nada en las escuelas y en los hospitales, y hasta en las tiendas recaudadoras de divisas. Duele en la sala, en el cuarto, en el patio, en la cocina.
Duele en la madre, el padre, los tíos, los hermanos, los hijos; a los pintores, los músicos y a los artistas. Duele a granjeros estadounidenses y a campesinos cubanos. A la firma canadiense Sherritt  y a la minería nacional del níquel.
Duele en las falsedades que cuentan sobre Cuba las agencias, en las imágenes manipuladas y en los turistas arrepentidos por el miedo que infunden sus mentiras.
Duele desde 1962. Y no es una entelequia, porque es mantenido y constante, porque va más allá de todo raciocinio y no soporta ningún análisis jurídico.
Duele porque a las sucesivas administraciones estadounidenses no les duele, por la compleja madeja de sanciones, por las leyes que justifican su política.
Duele porque viola los más elementales derechos humanos, por el contenido demente de sus sanciones, sus normas, regulaciones y órdenes presidenciales.
Y duele —por sus odios y sus miedos— a los sectores más reaccionarios de la ultraderecha anticubana  y líderes conservadores de Miami.
Duele por la forma extravagante de llamarle embargo.
Duele  por sus sanciones en tiempos de paz como si estuviéramos en guerra. Por sus descaradas medidas de coacción y de agresión económica,  porque  constituye un crimen internacional de genocidio, a veces sutil, poco visible.

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Cuba, internet y los demonios

16 09 2010

(Tomado de Rebelión)

 Por Omar Pérez Salomón (La pupila Insomne)  

Mapa de CubaImagina por un momento que el país donde resides tiene prohibido la adquisición de equipos, aplicaciones informáticas y software de las compañías de Estados Unidos —que son las más importantes en esta actividad— e impedida la conexión a Internet por medio de cables de fibra óptica que pasan cerca de tu territorio, obligando a utilizar las conexiones basadas en los satélites que no sólo son más costosas sino que son de banda menos ancha, haciendo las conexiones más lentas con escasos 209 Mbps (megabytes por segundo) para la salida y 393 Mbps para la entrada.

Este panorama no es ciencia ficción, es la realidad de una isla situada en el Caribe, llamada Cuba, que constantemente es atacada por los medios de comunicación al servicio del mismo país que dispone aquellas prohibiciones, cuestionando la política del gobierno cubano en relación con el acceso a Internet. Me imagino lo difícil que resultaría para cualquier gobierno diseñar una estrategia bajo estas limitadas condiciones de conectividad y equipamiento informático.

Sin embargo, la Isla cuenta con recursos humanos altamente calificados en las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones —cuarto lugar mundial, según el último informe de la UIT—, priorizando la conexión a la red de manera organizada para garantizar un uso social de la misma, y que pueda ser utilizada adecuadamente por médicos, científicos, estudiantes, profesionales, periodistas, personalidades de la cultura, empresas, centros de investigación y muchos más.

Hace poco, un amigo me comentaba luego de su visita a una isla vecina, que en esta cuentan con varias instalaciones al estilo de los Joven Club de computación cubanos, con un equipamiento de primer mundo; pero con un uso y conocimientos limitados de los ciudadanos. Hoy existen en Cuba más de 1,5 millones de usuarios de correo electrónico y más de 500 mil de Internet, todo lo cual se multiplica en cientos de miles más si se tiene en cuenta el carácter social de muchas de estas facilidades, que permite que un mismo punto de conexión sea utilizado por varias personas, al igual que sucede con una cuenta de correo electrónico.

Resulta una paradoja que se acuse a Cuba de limitar el acceso a Internet y a la información cuando todos los estudiantes de todas las enseñanzas acceden diariamente a múltiples materiales e información útil a través de computadoras instaladas en todos los centros escolares, en el caso de las universidades, a través de la red de redes. Más de 600 Joven Club de Computación han graduado a más de 2 millones de personas en cursos que tienen como objetivo proporcionar una cultura informática a la comunidad, con prioridad para los niños, adolescentes y jóvenes; pero también a personas con discapacidad o de la tercera edad. Por estos días esta organización desarrolla un foro en la red con el objetivo de sumar personas en la batalla por preservar la paz en el planeta. (Véase foros.cubava.cu). Todos los hoteles poseen cibercafés para el acceso a la red de redes, también varias unidades de correos, cibercafés de otros organismos y de asociaciones no gubernamentales como la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Federación de Radioaficionados, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de Cuba y otras.

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