Un caballero del ring

15 06 2012

Teófilo Stevenson Lawrence. Boxeador cubano, campeón olímpico. Ganó 301 de los 321 combates celebrados a lo largo de 20 años en el ring.

 
Por Osvaldo Rojas Garay (Periódico Vanguardia)
La muerte nos acaba de llevar a Teófilo Stevenson Lawrence. Con su
deceso el boxeo aficionado mundial sufre la desaparición física de su
máximo exponente y Cuba pierde a uno de sus deportistas más populares,
pues como expresó alguna vez Alberto Juantorena, era un hombre que no
podía dar dos pasos en la calle sin que la gente lo parara.
Puedo parafrasear los versos de Nicolás Guillén cuando refiriéndose a
José Raúl Capablanca, escribió más o menos así: “tú que viniste de
Cuba no has visto a Capablanca”.Estoy seguro que durante los últimos
cuarenta años, cientos de personas preguntaron: “tú que viniste de
Cuba no has visto a Stevenson.”
Su nombre fue el primero de un deportista no pelotero que aprendí en
mi vida. Transcurría 1972 y entonces era yo un niño de diez años que
cursaba el quinto grado. A mi alegría por la coronación de Azucareros
en la Oncena Serie Nacional de Béisbol en el mes de abril, se unió en
septiembre del citado año el triunfo de los boxeadores Orlandito
Martínez, Emilio Correa y Teófilo Stevenson en la Olimpiada de Munich.
El nombre de este último, a pesar de ser el más difícil de pronunciar
se quedó grabado en mi mente. ¿La razón?, pues en la televisión
nacional proyectaron en varias ocasiones la imagen de su victoria por
RSC frente al estadounidense Duane Bobick, la gran Esperanza Blanca,
ante el cual había perdido en los Juegos Panamericanos, un año atrás.
Ninguno de sus oponentes pudo llegar hasta el límite. Aparte de
Bobick, el polaco Ludwik Denderys cayó en el primer asalto por RSC y
el alemán Peter Hussing cedió por igual vía en el segundo, mientras
que en la discusión del oro el rumano Ion Alexe no se presentó. Además
de la corona, recibió la Copa Val Barker, instaurada para ser
entregada en cada cita estival al mejor púgil desde el punto de vista
técnico.
Así, aquel jovencito de 20 años, al cual sus amigos cercanos le
llamaban Pirolo fue tocado por la fama, para convertirse en el Gran
Campeón, mote con que lo bautizó el conocido comentarista Rolando
Crespo y al cual correspondió con sus tres títulos olímpicos, igual
número de fajas mundiales, dos cetros en Juegos Panamericanos, similar
cantidad de premios dorados en Juegos Centroamericanos y del Caribe,
once preseas áureas en campeonatos nacionales y nueve en Torneos
Internacionales Giraldo Córdova Cardín.
BOXEÓ EN SANTA CLARA
Después de llegar al estrellato, Teófilo boxeó en un solo torneo en
Santa Clara. Fue durante la celebración del VIII Córdova Cardín, en
1975. En la cartelera inaugural, el 27 de julio, doblegó por RSC en el
segundo asalto a René Casañas y luego, el 3 de agosto, en el cartel
final superó por abandono en el round intermedio al entonces
germanodemocrático Dietmar Meyer.
Sin embargo, a pesar de haber competido aquí en un solo certamen,
Santa Clara no le fue ajena al campeón, quien a menudo se daba una
vuelta por acá para visitar a uno de sus grandes amigos, el estelar
pelotero Lázaro Pérez Agramonte.
SE DESPIDIÓ SIENDO CAMPEÓN
Aunque su retirada oficial se produjo en 1988, cuando Las Tunas, su
provincia natal, organizó el Córdova Cardín, Teófilo realizó su último
combate el 17 de mayo de 1986, ocasión en que él y Adolfo Horta se
consagraron como los primeros tricampeones mundiales del boxeo
aficionado en la lid desarrollada en Reno.
Tenía 34 años y recuerdo la polémica que originó su inclusión en la
escuadra criolla, después de haber perdido con Ulli Kaden (RDA) en
Halle y frente al inexperto guantanamero Osvaldo Castillo en el
Cardín.
Pero en el mundial demostró toda su grandeza, se tituló campeón y
trajo la Copa Russell que le conceden al mejor púgil en cada porfía de
este tipo para erigirse en el primero en obtener este lauro y la Copa
Val BarKer, que se otorga en Olimpiadas, hazaña imitada posteriormente
por el también fallecido Roberto Balado. En esta justa del orbe
Stevenson transitó por el camino más escabroso del organigrama, pues
tuvo que doblegar a Kaden, al búlgaro Peter Sotoimenov, al soviético
Viacheslav Yakoliev y al estadounidense Alex García, en lo que
significó su victoria número trece ante solo dos reveses contra
púgiles norteamericanos en su brillante carrera.
NO ERA ABUSADOR
Teófilo fue también un caballero sobre el ring, cuando su oponente
caía en el cuadrilátero  buscaba rápidamente la esquina neutral, para
no dar un golpe de más. Por esa y otras muestras de valores humanos se
convirtió en el primer boxeador en recibir el Trofeo Fair Play (Juego
Limpio).
Era igualmente un hombre desprendido. Así lo comentó su amigo Alberto
Juantorena en el libro “Fama sin dólares”, de Rafael Pérez Valdés y
Oscar Sánchez.
 Dijo el Elegante de las Pistas: “Teófilo es capaz de quitarse los
zapatos en medio del camino y regalárselos  a alguien que los esté
necesitando. De hecho lo he visto hacer eso. Lo he visto regalar la
camisa


Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: