No te rindas

3 03 2012

“[…] ¿Qué hacer ante tanto odio? Supongo que lo que hemos hecho siempre: Amar la vida y luchar por ella, tanto la nuestra como la de los demás. Enfrentar todos los obstáculos con una sonrisa en los labios, con la broma oportuna, con ese optimismo que nos inculcaron desde la infancia. Echar pa´lante, guapear, no rendirnos nunca; siempre juntos y bien cerca, por más que se empeñen en separarme de mis afectos para castigarnos con ello a todos”[..].
René González


Este es un fragmento de la conmovedora carta que René González —uno de los Cinco patriotas cubanos juzgados en Miami por luchar contra el terrorismo que el gobierno de ese país apoya—, dirigió a su hermano Roberto, enfermo de cáncer en Cuba.
René González cumplió una injusta condena que se prolongó trece años, y ahora no se le permite su regreso a Cuba en virtud de su doble nacionalidad: cubana y norteamericana en un estatus de libertad supervisada. Tampoco se le ha permitido en todo ese tiempo recibir la visita de su esposa Olga Salanueva.
Su hermano Roberto pertenece al equipo de abogados de la Defensa de los Cinco.
Ante la actitud inclaudicable de los Cinco y de sus familiares, les dedico este poema de Benedetti, No te rindas, especialmente a René y a su hermano Roberto.

 

No te rindas
No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
 
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
 
No te rindas, por favor, no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
 
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas, quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
 
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
 
No te rindas, por favor, no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estás solo,
porque yo te quiero.
 [1]
Mario Benedetti

Texto de la carta en:

Cubadebate


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