¿La felicidad se hace entre dos?

17 02 2012

¿PREFERIMOS REALMENTE LA INDEPENDENCIA, LA FALTA DE COMPROMISO, LA AVENTURA Y LA EXCITACIÓN O LA ESTABILIDAD, EL COMPROMISO, LA COMPAÑÍA? DE ELLO SE TRATA AQUÍ. ENTÉRATE.

Muchos aseguran que la felicidad de las personas depende de la felicidad de sus parejas.

Por  Mayte María Jiménez 
 

En la actualidad las relaciones se mueven entre posiciones tradicionales, que dan a la pareja un lugar importante en sus vidas…
 
Un estudio difundido el pasado Día del Amor reveló que dos tercios de las personas que tienen actualmente una relación, y aquellos que están casados aseguran que la pareja es la principal fuente de felicidad en sus vidas; mientras que casi la mitad de los solteros anhelan por encima de todo encontrar a alguien con quien compartir su vida. Según un reporte de la BBC para un 45 por ciento de los encuestados en la investigación encontrar una pareja sería el mayor regocijo. De hecho uno de los datos que más sorprende es que la mayoría de ciudadanos miran realmente a casa para encontrar su felicidad.

Keren Gottfried, responsable de la pesquisa a 21 248 personas, de 24 países expuso que en naciones como Sudáfrica los niveles más altos de dicha se encontraban en el hogar, y el 82 por ciento de los nativos aseguraron que nada les podría complacer más que su pareja.

Sin embargo, en Japón y Corea del Sur la situación de compromiso ocupaba el escaño más bajo de la lista. Casi la mitad dijo que dudarían a la hora de decir que su pareja era lo único bueno que había en sus vidas, aunque reconocieron que esta era la fuente de una parte de su satisfacción.

Para los encuestados, en el 38 por ciento de los casos, lo mejor de la relación era el sexo, en especial en los brasileños, donde casi un 60 por ciento dijo que nada les haría más felices que tener una intimidad placentera.

Mientras, los japoneses, surcoreanos y británicos tendían a valorar otras cualidades de la pareja. Sólo el 15 por ciento de los nipones pusieron su vida sexual por encima de todos los restantes elementos que hacen la armonía entre dos.

En estas tres naciones sólo un tercio de los solteros aseguraron estar felices con su independencia. En contraste los solteros indonesios eran los más preocupados por encontrar un compañero, de ellos casi el 70 por ciento dijo que nada les podría hacer más feliz, frente al 57 por ciento de los turcos y el 56 por ciento de los mexicanos.

Los resultados, aunque contrastantes, revelaron cómo las tendencias en las personas sobre las relaciones íntimas pueden ir desde las posiciones más convencionales o tradicionales, que dan a la pareja un lugar importante en sus vidas; mientras otros asumen actitudes más “liberales” en las que no es imprescindible la “media naranja” para ser felices.

COMPAÑÍA EN UN LARGO VIAJE

Cada persona tiene necesidades profesionales, familiares, espirituales, sexuales, y en la satisfacción de estas empeña su vida. Aunque nacemos solos, siempre buscamos una compañía, un apoyo, o mejor aún, un “compañero (o compañera) de viaje” que comparta nuestros ideales y encare, junto a nosotros, tiempos buenos y malos.

Aunque dicho así suena muy sencillo, la realidad es mucho más compleja, en la medida en que aprendemos a convivir y conocer a esa persona, y también queremos mantener con ella el fuego de la pasión carnal del comienzo.

Según especialistas como la sexóloga belga Esther Perel, de un lado la persona experimenta la necesidad por la estabilidad y la permanencia, la seguridad, la dependencia a lo conocido; y por otro lado, las necesidades por la aventura, la libertad, la novedad, por la excitación, el riesgo, lo desconocido, el misterio, y la sorpresa.

La dificultad estaría en reconciliar estas entidades que responden a necesidades humanas opuestas, un problema que se resuelve, pero es una contradicción que, desde la experiencia, puede manejarse hasta lograr el equilibrio.

Los seres humanos actuamos según nos han enseñado, por eso asumimos determinadas conductas en el plano personal que nos conducen a aciertos y desaciertos.

La pareja es una relación de dos que tiene el reto de ponerse de acuerdo respecto a los códigos, reglas y consecuencias de transgresiones a las mismas.

En ella determinar el nivel de satisfacción se hace muy complejo, pues se quiere encontrar en una persona lo que está en una comunidad: el amante, al amigo, al compañero, al confesor, el apoyo incondicional que necesitamos, y lo cierto es que, aunque no es imposible, sí es muy difícil mantener todas esas cualidades en un mismo ser.

Muchas veces en el afán de reunir esas actitudes para hacer feliz a la otra persona se pierde parte de la individualidad, lo que en un inicio puede ser asumido con complacencia, se convierte luego en una inconformidad con uno mismo.

Por eso es tan importante mantener ciertas dosis de egoísmo positivo permitan dejar de pensar en el otro, para concentrarte en lo que te satisface a ti, y evitar ceder a las tentaciones.

LA OTRA CARA…

Existen distintas miradas de lo que es la felicidad y lo que provoca, pero todas ellas llevan a la conclusión que es el motor de vida de las personas, aquello que motiva a levantarse cada día, con la esperanza de conquistarla.

En este empeño la mayoría de las veces se busca hacerlo entre dos, más que andar como ermitaños, aunque no sea siempre con la relación más ideal o soñada.

Una encuesta realizada recientemente en Europa, donde la cultura occidental se muestra con una perspectiva más abierta de las relaciones íntimas. En España, por ejemplo, seis de cada diez solteros están poco satisfechos o muy insatisfechos con la falta de pareja, y los jóvenes entre 19 y 39 años son los que se sienten más incómodos con esta situación.

¿Cuál es entonces el secreto de esa supuesta felicidad en pareja? ¿Realmente la satisfacción depende de estar junto a la otra “media naranja”? ¿Estamos preparados para vivir solos?

Si bien los especialistas consideran que es importante combatir la falta, o la necesidad imperiosa de estar en compañía del otro, el ser humano tiende a buscar compañía de manera instintiva o inconsciente, por lo que sería absurdo ir contra estos deseos.

Está claro que no todos somos iguales, pero a pesar de sufrir las más decepcionantes historias, en algún momento las almas se recuperan y comenzamos a sentir nuevamente esa ilusión de continuar el destino de la mano de otro ser.

Cuando las cosas van por buen camino, podemos regocijarnos por la existencia del otro. La capacidad de arreglárselas con aquello que no anda como se soñó, a cambio de disfrutar de las satisfacciones que el amor le da. Siempre fallará algo, siempre habrá lugar para decepciones en el mejor de los vínculos, y dependerá de los recursos de la pareja para vivir con eso, encontrar sus alternativas y seguir adelante, a pesar y con todo aquello que signifique un obstáculo para el vínculo.

Eso sí, siempre que se pueda obtener un placer suficiente y aceptable de acuerdo a lo que cada miembro de la pareja espera de la felicidad.

Fuente: Cubahora


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