Haitiana embarazada llega a Camagüey: El sueño de Kethive

22 11 2011

 Interesante historia acerca de una joven haitiana embarazada que, por obra del azar, nos llegó por el norte de la provincia cubana de Camagüey. El periódico Adelante, de ese territorio, informa de la suerte corrida por la muchacha.

Fidel Yudel tiene muchas madrinas y padrinos. Kethive quiso que Yerli Socarrás, con 39 semanas de gestación, otra de las pacientes, cargara a su bebé y los fotografiaran juntos. Foto: Otilio Rivero

Por Olga Lilia Vilató de Varona (Adelante)

Port-de-Paix (Puerto de la Paz), ubicado en la costa norte de Haití, es la ciudad cabecera de ese departamento. Como sucede en ese país caribeño, este es un sitio muy desfavorecido, fundado en 1665 por piratas franceses, quienes resultaron expulsados de la isla La Tortuga por las fuerzas inglesas.

Sus habitantes sienten especial orgullo por considerar que esta es la patria chica de François Capois, uno de los líderes de la Revolución de esa nación.

Desde allí nos llegó por el territorio de Esmeralda en el mes de agosto, y sin aviso previo, Kethive Rien Amme, una chica de 23 años y embarazada. Ella se enfrascó en una aventura muy peligrosa. Fue una de alrededor de 100 coterráneos que en una embarcación pusieron proa hacia Bahamas y el mal tiempo empujó a los 90 pasajeros que sobrevivieron hasta la costa del municipio norteño de Camagüey.

Port-de-Paix, a unos 64 kilómetros al noroeste de Cabo Haitiano, no escapaba a los embates del cólera, y ella, Kethive, prefirió correr el riesgo de la fuga, antes que enfrentar la enfermedad en su estado.

A su llegada a Esmeralda enseguida recibió los servicios médicos. Llegó con ¡dos gramos de hemoglobina! y hubo que aplicarle una transfusión de sangre. Ya mejorada la enviaron hacia el hospital Materno Infantil Ana Betancourt, de la cabecera provincial, hasta que parió el 1ro. de octubre último un varoncito de seis libras y cuatro onzas, al que nombró Fidel Yudel.

Fuimos hasta el hospital Materno y el doctor Miguel Rodríguez Martínez nos comentó que Kethive llegó al hospital con un síndrome anémico ya mejorado en Esmeralda; aun así presentaba decaimiento, falta de aire, taquicardia, y abundó: “Se le hizo de todo, la única barrera era el idioma, entonces nos auxiliamos con el Profesor José Manuel Rodríguez, que domina muy bien el francés. Ella no sabía bien ni su tiempo de embarazo, tuvimos que partir de cero, la transfundimos dos veces más y el parto no tuvo complicaciones”.

La visitamos en “su nueva casa temporal”, el Hogar Materno 23 de Agosto. Tuvimos la suerte de encontrar entre las ingresadas a la licenciada Yenilien Leyva. Ella cumplió misión en Haití, habla muy bien el creole, y nos sirvió de intérprete.

Kethive se mostró muy comunicativa y por sobre todas las cosas muy agradecida. Al responder el porqué del nombre de su bebé, nos dijo: “Fidel, en recompensa y gratitud al Comandante en Jefe Fidel Castro y al pueblo de Cuba, y Yudel porque así se llama el médico (Dr. Yudel Casal Rivas) que me asistió en el parto”.

Como la mayoría de los haitianos que a diario vemos y escuchamos por la televisión, Kethive dice que: “Primero Dios y después los médicos cubanos”.

Ella sabe que si no hubiera pisado tierra cubana su destino habría sido bien diferente. Sin cobrársele un centavo ha estado en manos de prestigiosos especialistas.

Ya aprendió a escribir en español, aunque no lo habla. En una pizarra dejó constancia de sus sentimientos. Allí agradeció a Jesús, porque es católica, a la Cruz Roja, a la Asociación de Haitianos, a la Revolución cubana… y está firmado por Kethive y Fidel. Como ya se comunicó con sus hermanos, son once en total, decidió regresar a su Patria en cuanto esté lista. Ahora dice: “Quiero trabajar, cuidar de mi hijo y volver a Cuba como una muestra de mi gratitud”.

La doctora María del Carmen Figueredo, a cargo de la atención en ese Hogar, nos dio a conocer que Kethive y Fidelito están muy bien, pues la pediatra, la doctora Yolanda Álvarez, visita a menudo al bebé y todo está en orden.

La muchacha, que vino de una zona rural de difícil acceso de 2 176 kilómetros cuadrados y una población de unos 661 000 habitantes, y donde el agua potable es un lujo, reconoce a muchos. Menciona a la doctora Clara Guinferrer, primera en atenderla en Esmeralda, al doctor Juan Carlos González y Anexis Muñoz, enfermera del mismo municipio; además de a Yudel, al también doctor Miguel Rodríguez, jefe del grupo que la asistió, ambos especialistas en Ginecobstetricia, y el segundo mencionado, jefe del servicio de gestantes en el Hospital Materno.

Al preguntarle a Kethive: ¿Qué pediría para el futuro de su hijo?, respondió: “Sueño con que pueda venir a Cuba a estudiar Medicina”.

Quién sabe si dentro de algunos años otro periodista entreviste a Fidel Yudel y él vuelva sobre esta historia. Nosotros, los cubanos, sabemos que es posible.


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