Revelan planes de la CIA para fabricar “líderes” en Cuba

5 04 2011

                                     Razones de Cuba

(cubadebate)


El nuevo capítulo de la serie “Las Razones de Cuba”, devela la identidad de un agente de la Seguridad del Estado que prueba que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la Isla dirige un plan para fabricar “líderes” artificiales de la sociedad civil que apoyen planes de Washington para derrocar el gobierno cubano.
Raúl Capote                                                   
Raúl Capote, el agente Daniel durante la filmación del documental. Foto: Ismael Francisco

Fabricando un líder, el documental que transmitió esta noche la Televisión Cubana, se centra en el testimonio de Raúl Capote, escritor y profesor de Historia de Cuba de la Universidad de Ciencias Pedagógicas de La Habana, quien fue durante años el agente Daniel de los servicios de inteligencia cubanos.

Capote, ex vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz en Cienfuegos (provincia del centro de la Isla donde nació), es autor de El adversario, un libro con una visión crítica de la realidad del país durante el llamado Período Especial, de acuerdo con las revelaciones en este nuevo capítulo.

Oficiales de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, contactaron a Capote en reuniones sociales, y lo convirtieron en el agente Pablo para la CIA. El ex corresponsal jefe de Reuters en Cuba, Anthony Boadle, fue el enlace entre el escritor y el oficial de la CIA Mark Sullivan. Otro de sus enlaces con la SINA resultó ser un promovido “disidente”: Dagoberto Valdés.

                                                            arsenal enviado

Este es parte del arsenal entregado por la CIA para que Raúl pudiera hacer su “trabajo” de inteligencia en Cuba. Foto: Ismael Francisco

La USAID y la NED como pantallas de la CIA

El documental comenta el uso, como pantallas de la CIA, de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EEUU (USAID por sus siglas en inglés) y el Fondo Nacional para la Democracia (NED), que dan un barniz legal a operaciones encubiertas para involucrar a oficiales de inteligencia norteamericanos en lugares de interés de su gobierno.

Desde el 2006, el oficial de la CIA Rene Greenwald, de vasta experiencia en América Latina, lo atendió directamente, haciéndole llegar los pedidos o “las ideas” que debía poner en práctica. Una de las primeras decisiones fue no asistir a las reuniones convocadas por diplomáticos norteamerianos en la Isla, para que pudiera tener un expediente “limpio”.


“¿Usted está dispuesto a trabajar para nosotros?”, le dijo el oficial norteamericano a Capote, según revela en el documental. Luego le mencionó a “la Organización”.

Entre las solicitudes que le hizo la CIA a Capote estaba la creación de una Agencia Literaria, con el fin de crear relaciones de influencia con escritores cubanos. Entre los más entusiastas de este proyecto estaba Marc Wachtenheim, colaborador de la CIA, y el hombre que hasta 2010 fue el director del programa Cuba en la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), una ONG fundada por mandato de la OEA que está entre las principales receptoras de fondos de la USAID.

Wachtenheim veía el “negocio” a escala mucho mayor. Su propósito era que Génesis fuera una fundación hacia la que Capote atraería, entre otros, a intelectuales descontentos.

Robert Balkin, un estadounidense que residía en México y trabajaba para una filial de la Universidad de Nueva York, sería igualmente un agente de contacto, que el suministraba equipos de última generación en materia de infocomunicaciones, cámaras fotográficas impresoras y otros medios, además de medicamentos.

En abril de 2008, un diplomático norteamericano acreditado en La Habana, James Benson, en ese momento, primer secretario políticoeconómico de la SINA, le entregó un BGAN, un aparato de telecomunicaciones que permite conexión rápida con Internet al margen de las redes gubernamentales, para garantizar “comunicaciones seguras” con sus oficiales CIA. “Mira, yo vengo a entregarte lo que tú estás esperando”, le dijo el diplomático.

El BGAN fue un medio de comunicación seguro hasta que apenas en diciembre pasado, en una breve conversación vía Internet por medio del chat, Wachtenheim enviaría a Capote un aviso urgente: deshacerse del “aparato” aquel. “Nunca lo uses más(…) Si te lo encuentran, se complicarían las cosas para ti, para nosotros, y para alguien más que está preso”, le advirtió en evidente alusión al contratista estadounidense Alan Gross, pocas semanas antes de que se iniciara su juicio en La Habana.


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