Un hijo de Corralillo izó la bandera cubana

21 05 2010

20 de Mayo de 1902
Por Narciso Fernández Ramírez (Periódico Vanguardia)
Fotos: Cortesía del Museo de Corralillo

                                        foto de rafael

El 20 de mayo de 1902 nació la República en Cuba, acontecimiento que marcó la transición de colonia de España a neocolonia de los Estados Unidos.
La fecha escogida tuvo relación directa con la caída en combate del Apóstol de la Independencia, José Martí, ocurrida en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895, pues con su advenimiento se pretendía hacer cumplir el sueño inconcluso del Maestro de dotar a los cubanos de la República moral con todos y para el bien de todos.
Entre los mambises que participaron en el solemne momento estuvo un hijo de Ceja de Pablo, a quien le fuera otorgado el privilegio de izar la bandera cubana en el Castillo del Morro. Se trata del teniente coronel del Ejército Libertador Rafael Izquierdo Triana.
Un mérito incuestionable, muy poco conocido, que hoy las páginas de Vanguardia reviven a más de un siglo del memorable hecho.

INFANCIA, JUVENTUD Y LABORES CONSPIRATIVAS

Rafael Izquierdo Triana nació el 24 de octubre de 1874 en Ceja de Pablo, actual Corralillo; segundo hijo del matrimonio compuesto por  José Izquierdo, joyero y ebanista de profesión, y Nieves Triana, ama de casa y natural de Jaruco, La Habana.
De una despierta inteligencia y acomodada posición económica, cursó sus estudios primarios en su poblado natal y el bachillerato en Colón, provincia de Matanzas, donde compartió pupitre con otros corralillenses, entre los que se encontraban los hermanos Marcos y Pedro Aguirre, con quienes participaría en la gesta independentista de 1895.
En 1893 matricula Anatomía en la Universidad de La Habana y conspira contra España desde la farmacia La Occidental, junto a sus amigos de infancia Marcos y Pedro Aguirre, y el habanero Horacio Ferrer, entre otros.
A finales de septiembre de 1895 se levanta en armas en su pueblo natal y marcha a la manigua bajo las órdenes de Marcos Aguirre. De un documento original mecanografiado que existe en el Museo Municipal de Corralillo extraemos la versión que el propio protagonista diera del hecho:
«El 25 de septiembre de 1895 salimos de Corralillo, hijos todos de ese pueblo. Marcos Aguirre y Díaz, estudiante muy notable de la Facultad de Farmacia hacía de jefe, designado por todos […] bien armados, porque con anticipación habíamos sacado del propio pueblo 22 tercerolas y 2 mil tiros para unos 30 que eran los comprometidos, que si no acudieron a la cita todos, más o menos cumplieron su deber.

                                               foto izaje de la bandera

Momento solemne en que la bandera cubana era izada el 20 de mayo de 1902.


«Con este número recibimos las órdenes de presentarnos  a la Brigada de Sagua que tenía por jefe al brigadier Cortiña. A Marcos Aguirre le dieron nombramiento de capitán; a Rafael Izquierdo, teniente. Pocos días después nos encontramos con el brigadier Francisco Pérez, jefe de la brigada Colón, donde quedamos definitivamente incorporados.»

 

DE TENIENTE A COMANDANTE

Varias fueron las acciones combativas de Rafael Izquierdo, quien las enumera en el invaluable documento que atesoran y cuidan las trabajadoras del Museo de la localidad.
«Con el brigadier Pérez tuvimos dos encuentros en los que tuvimos un muerto y tres heridos. Pasados algunos días recibimos órdenes de incorporarnos a la columna invasora del general Maceo, si mal no recuerdo lo hicimos en el campamento Cabeza de Faro el 19 de diciembre. El 20, en El Colmenar la columna invasora sostuvo combate con una columna enemiga y los generales Gómez y Maceo propusieron una carga al machete que dejó en nuestro ánimo un recuerdo imperecedero, pues se efectuó al acorde del Himno Invasor, era la primera vez que nos encontrábamos en esos lances. Al día siguiente por la mañana, 21 de diciembre, tomamos parte de un pequeño fuego con unos cuantos soldados en la finca El Desquite. Recibida la orden de cargar […] vimos que Juan Guillén traía montado delante dando tumbos de su cabeza de un lado a otro, ya sin vida y con un balazo en la frente al compañero de la infancia, al hermano de la guerra, Marcos Aguirre y Díaz. Con nuestras manos cavamos su fosa, este fue el primer muerto de nuestro escuadrón en la guerra […]. Ese mismo día recibimos la orden de atacar un fuerte, tuvimos un herido y un muerto.»
Poseía ya el grado de capitán del Ejército Libertador y poco tiempo después sería ascendido a comandante.

MACHETEADO Y DADO POR MUERTO

En abril de 1896, Rafael Izquierdo Triana sufre la mayor tragedia de su vida. Sorprendido el campamento por tropas españolas, quedó casi solo y fue terriblemente macheteado por la Guardia Civil, quien lo da por muerto y lo deja tirado en el camino; pero dejemos al protagonista narrar su odisea, como la calificara el coronel Horacio Ferrer en su libro Con el rifle al hombro:
«El día 9 de abril del 96 fui designado jefe del día del campamento del brigadier Pérez, compuesto de unos 200 hombres acampados  en el antiguo ingenio La Fermina. Por la tarde […] sentí los primeros tiros de un fuego que luego se generalizó con alguna intensidad […] se iniciaba una carga al machete, di las instrucciones que creí oportunas en el caso. […] mis hombres, compuestas por unos 40 armados y desarmados y desarmados ya estaban tomando parte en el combate.
«Hasta que solo quedamos un niño nombrado Aniceto Hernández, que estoy seguro no rebasaba los 14 años, y yo, que comenzamos a retirarnos. Mi caballo estaba cansado y no encontraba modo de animarlo para que aligerara el paso […] se le encasquilla el arma que portaba Aniceto, quien me instaba a que montara en su caballo. Comprendiendo que eso sería el sacrifico inútil de los dos le ordené seguir dispuesto a todo.
«La Guardia Civil, que hasta ese momento estuvo a raya, dándose cuenta avanzó decididamente. Aniceto todavía pudo ver cuando recibí el primer golpe, aún en mi caballo. Lo que pasó después solo tres guardias civiles y yo lo presenciamos.
«Ya en el suelo, con nueve heridas de filo y cinco de punta de machete, al parecer un oficial que llegaba en esos momentos les dijo: “No veis que ese ya es un muerto. Dejadlo.”
 «Yo también lo creí en ese momento —continúa Izquierdo Triana su escalofriante relato—, no pensé en más nada que en mi madre. Sentí una fatiga que creí era la muerte […]. No sé cuánto tiempo estuve en ese estado, que creo duró mucho. Al despertar observé que de mi brazo izquierdo salían dos chorros de sangre y que la mano colgaba por un pedazo de tirilla y que los dedos de la mano derecha se bamboneaban medio desprendidos.
«[…] amando la vida aún, como no la había amado nunca traté de esconderme. Al siguiente día, por la tarde, seguí caminando llegando a una casa donde me atendieron y me llevaron más tarde a otra donde permanecí cinco días.
«Vino el comandante de sanidad Duque y me encontró con los mismos vendajes debajo de los cuales salían los bichos libremente. Yo me había sacado 21 de la boca, de la herida que tengo en ella. «En camilla, con grandes penas, me cruzaron por la Ciénaga de Zapata, por la zona de Jagüey, llegando al Soplillar el 21 de mayo, donde se encontraba el brigadier Pancho Pérez con una herida en una de las rodillas. La primera cara que vi allí fue la de Aniceto bañada en lágrimas. Hacía poco que el brigadier Pérez me había propuesto para comandante y por las heridas me propuso para teniente coronel […]».
Así concluye el patriota villaclareño su inapreciable y casi increíble  testimonio. Mientras que el coronel Horacio Ferrer, amigo personal suyo, en su mencionado libro Con el rifle al hombro, significa: «¡Rafael Izquierdo, que había sido propuesto para comandante antes de sus heridas, fue ascendido a teniente coronel; y al terminar la guerra, como merecidísimo honor, fue uno de los designados para izar la bandera cubana en el Castillo del Morro, de La Habana, el 20 de mayo de 1902!»

Honores en Corralillo

Una calle del norteño poblado lleva el nombre del insigne mambí, quien falleciera el 28 de agosto de 1936 en su casa de la calle G esquina 25, reparto Vedado, en La Habana. También la biblioteca pública se honra con llevar su nombre, como lo hace de igual manera la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana de la localidad.
El teniente coronel Rafael Izquierdo Triana nunca se repuso de sus terribles heridas y recibió ayuda permanente de una enfermera. No contrajo matrimonio ni dejó descendencia.
Izar la bandera cubana el 20 de mayo de 1902 no resultó el único momento relevante de la vida del patriota villaclareño, pues también, por méritos de guerra, le fue concedido el honor de participar, por el Ayuntamiento de Ceja de Pablo, en el solemne acto de inhumación de los restos del mayor general Antonio Maceo y su ayudante Francisco Gómez Toro, suceso memorable ocurrido el 8 de diciembre de 1899.
Dos hechos trascendentes de nuestra historia que solo unos pocos elegidos tuvieron la dicha de vivir. Sus restos mortales descansan en el cementerio de Colón, en Ciudad de La Habana.

 


Acciones

Information

One response

24 02 2011
Encuesta elecciones 2011

Que excelente articulo, realmente muy completo y valioso definitivamente tienes un blog de gran magnitud.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: