En el tronco de un árbol…

23 05 2008

adr-y-ger

EN UN RINCÓN DEL ALMA de la provincia de Villa Clara  —la más central de Cuba— existe un puntico apenas visible en el mapa de la Isla.

Se llama Caguaguas, y está enclavado en el norteño municipio de Quemado de Güines.

Allí viven los familiares —el tío y algunos primos— de una muchacha bonita, de baja estatura y el corazón grande.

EN EL TRONCO DE UN ÁRBOL… una pareja de empedernidos  románticos, de la que es parte la muchacha bonita de baja estatura y el corazón grande, grabó sus iniciales como queriendo perpetuar su cariño. Al lugar acudían ellos en sus vacaciones a decirse su amor en la paz de la campiña cubana, a disfrutar de la casa familiar. Entonces aún vivía la abuelita de la muchacha.

Pero, ¿quiénes integran esa pareja?

Ella, la esposa, la muchacha bonita, es Adriana Pérez O’Connor.

Él, el esposo, Gerardo Hernández Nordelo, un buen cubano, que, por serlo tanto, guarda prisión, desde hace diez años, en una cárcel de alta seguridad en California, en los Estados Unidos, cumpliendo la bárbara condena de dos cadenas perpetuas más quince años.Adriana y Gerardo no se han visto en tanto tiempo.

ME PARECE MENTIRA… debieron pensar ellos cuando ya hacía cuatro que no se encontraban y a ella se le concedió visa para entrar a territorio norteamericano para visitar a su esposo. Mas fue detenida en el aeropuerto de Houston. Se le incomunicó, se le sometió a interrogatorio  por once horas durante las que se le mantuvo desaparecida pese a llevar todos sus documentos en regla. Le retiraron el boleto de avión, el pasaporte, le tomaron huellas dactilares, señas personales, la separaron del funcionario cubano que la acompañaba. Luego de una maniobra tortuosa y oscura, a ella no le dejaron otra opción que el regreso a casa sin haber cumplido su sueño de visitar al esposo.

 Le habían concedido la visa a sabiendas de lo que harían después.

En esa ocasión, como en todas, Cuba denunció al mundo la grosera violación de la VIII Enmienda de la Constitución de los EE.UU. que estipula la no imposición de penas crueles, así como de los artículos 36 y 29 sobre relaciones consulares y diplomáticas.

¿Qué se perseguía con  ello? Agregar una condena más a Gerardo, quebrar su resistencia.

¿Por qué castigar a la muchacha? Porque ama a Gerardo, porque lo apoya, porque lo ayuda a resistir. 

Cuántas ilusiones se rompieron, cuántas cosas por decirse volaron en pedazos.Desde entonces,  a ella le niegan, año tras año, la posibilidad de visitar al esposo, un derecho que le asiste a cualquier preso.

Pero, no solo Adriana sufre esa negativa.

Tampoco Olga Salanueva —la esposa de René González Schwerert, otro cubano que por  causas similares guarda prisión  en territorio norteamericano— puede visitar al marido luego de haber sido utilizada para quebrarlo y sufrir en carne propia la prisión por varios meses, tras los cuales fue deportada a Cuba.

 ¿Por qué están presos esos hombres­?Gerardo Hernández Nordelo, René González Schwerert, Fernando González Llort, Ramón Labañino Salazar y Antonio Guerrero Rodríguez son conocidos en el mundo por los Cinco.

 Su “delito” fue salvar vidas. Penetraron organizaciones probadamente terroristas apoyadas por el gobierno norteamericano y que actúan con total impunidad desde ese territorio contra Cuba. Gracias a ellos se evitó la repetición del estallido de un avión civil cubano en pleno vuelo, las bombas colocadas en hoteles en la Isla  —una de ellas ocasionó la muerte al joven turista italiano Fabio di Celmo— y otros hechos de esa naturaleza.

 Nunca se sabrá cuántas vidas salvaron estos hombres que, mediante un proceso cargado de irregularidades, fueron condenados a cadenas perpetuas y otras condenas desmesuradas. Hoy están encerrados en cárceles de alta seguridad para delitos comunes dispersas por distintos lugares del territorio norteamericano.

Regresarlos a casa es un propósito del pueblo de Cuba, conocedor de que ello solo se logrará a través de un vasto movimiento de solidaridad mundial.  

Mientras, sus esposas Adriana, Olga, Elizabeth y Rosa Aurora esperan, no como penélopes que tejen y tejen, sino recorriendo el mundo en su afán de unir voluntades, entrevistándose con distintas personalidades, denunciando el hecho, dando a conocer su verdad, sin abandonar la esperanza en que ellos un día !volverán! 

 

                                                                                           


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